Contenido:

·        ¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN CASA?

1.      ¿Cómo debemos organizamos?

2.       ¿Tenemos que estar presentes?

3.       ¿Hasta dónde es aconsejable ayudarles?

4.       ¿Qué rol adoptar frente al profesor?

5.       ¿Cuándo puede hacer los deberes solo?

6.       ¿Hay que darles tareas extras?

7.       ¿Cuándo añadir clases particulares?

8.       ¿Cómo actuar cuando está en crisis?

 

·        RESUMEN DEL LIBRO “LOS SECRETOS DE LOS BUENOS PADRES”

(A. y R. Davidson) 

CAPÍTULO 1.  COMUNICARSE

 

CAPÍTULO 2. FOMENTAR EL DESARROLLO INTELECTUAL

 

CAPÍTULO 3.  APLICAR UNA DISCIPLINA

 

CAPÍTULO 4. INCULCAR LA AUTOESTIMA

 

CAPÍTULO 5.  ENSEÑAR VALORES

 

CAPÍTULO 6. RESPALDAR LA ADAPTACIÓN SOCIAL

 

 ·        INFORMACIÓN DE INTERÉS DE LA DIRECCIÓN DEL CENTRO


 

PRESENTACIÓN

 Esta Guía  tiene como objetivo ofrecer a los padres un instrumento que  ayude a la familia a aclarar algunas ideas sobre la tarea de educar, comprender mejor a nuestros hijos y ayudar a crear un ambiente en el que todos los miembros de la familia convivamos en armonía.

Nuestras pretensiones: promover la unión, reforzar los valores familiares, fortalecer el diálogo y lograr una relación de confianza, respeto, aceptación y cariño que convierta a nuestros adolescentes en  ciudadanos activos y capaces de convivir en un entorno de respeto a la dignidad y a los derechos de los demás.

Alguna de las sugerencias que ofrecemos provienen de la experiencia de muchos padres que, en algunos casos, se han enfrentado a problemas serios, se han sentido confusos, han cometido errores, pero que al ser conscientes de ello y tratar de corregirlos, han encontrado maneras útiles de relacionarse con sus hijos y apoyarlos en su proceso de desarrollo personal. Tal es el caso de Los secretos de los buenos padres” de Alan y Robert Davidson (Editorial Medici, ISBN 84-89778-02-7) en el que se parte de la experiencia de  padres que educaron a unos hijos que no sólo eran unos espléndidos estudiantes, sino también, y mucho más importante, que tenían seguridad en sí mismos y un auténtico amor a la vida; destacando por su agrado, sociabilidad, sensatez y equilibrio.

 No pretendemos dar un recetario ni una fórmula mágica que deba aplicarse al pie de la letra ni a todos por igual. No todos los casos ni sus protagonistas son iguales. No existe un libro con la solución a todas las situaciones en que viven las familias y seguramente nunca se escribirá. Nadie tiene todas las respuestas.

Pero, creemos que, su lectura atenta y una predisposición positiva, podrá ayudarnos a observar y escuchar con atención y respeto a los adolescentes y nos sugerirá, sin duda, actuaciones que les proporcionen, por medio del diálogo, del convencimiento, de la cooperación y del ejemplo, los estímulos y el apoyo que necesitan.

¡Ánimo! Preparémonos, ampliemos nuestros conocimientos, reflexionemos sobre nuestros valores, pensemos en el ejemplo que les damos y seguro que encontraremos la mejor manera de apoyar el desarrollo de sus sentimientos, habilidades y virtudes.

 

Proyecto Escuela: Espacio de Paz

I.E.S. FUENTE LUCENA

ALHAURÍN EL GRANDE

MÁLAGA 

¿CÓMO PODEMOS AYUDAR A NUESTROS HIJOS EN CASA?

 

            Cada tarde, la mayoría de los niños atraviesan el umbral de la puerta de sus casas cargados de lecciones que deben aprender y ejercicios y problemas que han de solucionar. Cuándo y cómo ponerse con ello es una de las preguntas más acuciantes para los padres, que dudan entre sobrecargar al niño con más tareas o respetar el ritmo escolar del propio centro. Los deberes en casa se convier­ten en responsabilidad no sólo de los niños, sino también de los padres. Conseguir que el niño adquiera desde las prime­ras semanas una serie de ritua­les es una de las formas más efi­caces de fomentar el trabajo y los buenos hábitos en él. 

1 ¿Cómo debemos organizamos?

 Cuando los niños son peque­ños (6 a 8 años) no conviene que los deberes se prolonguen más de 30 ó 40 minutos. El tiempo podrá ir incrementán­dose de tal forma que, por tér­mino medio, en Bachillerato los alumnos pueden llegar a emplear entre dos y tres horas. Desde el primer momento, estableceremos un sistema de trabajo que facilite la implanta­ción de unos hábitos y una ruti­na saludable. Habrá una hora de comienzo y otra de finaliza­ción y, a ser posible, será la misma todos los días. No es bueno que los chicos comiencen sus deberes nada más llegar a casa. Es preferible que primero merienden y se despejen un poco y luego, a una hora fija, empiecen sus tareas. Deben tener, además, un rato para jugar antes de cenar, pero ese rato deberán ganárselo; es decir, primero se esforzarán, harán sus tareas y luego, una vez terminadas, podrán jugar. Es vital que no invirtamos el orden. Cuando ya emplean más de una hora en hacer los deberes, es aconsejable que hagan pausas, aproximadamente de cinco a diez minutos, para que descan­sen un poco, se despejen y pue­dan rendir con más intensidad. No hay que olvidar que a partir de un determinado espacio de tiempo (que varía en función de la edad), el rendimiento intelec­tual decrece rápidamente.

Conviene que no empiecen por la asignatura más difícil, sino por la tercera en dificultad. Nuestra actividad no es máxi­ma cuando nos ponemos a estu­diar. Pasados 30 minutos es cuando los niños alcanzan su máximo rendimiento, y será entonces cuando aborde la asig­natura que más esfuerzo le suponga. Una vez que ha trans­currido hora y media, el rendi­miento disminuye sensiblemen­te, por lo que el niño acomete­rá las asignaturas más fáciles. A partir de la ESO conviene que los alumnos establezcan una media de 30 minutos por asig­natura, no más, pues entonces rinden menos y emplean dema­siado tiempo en unas asignatu­ras, en detrimento de otras. Además, no es bueno que estén más de dos horas y media estu­diando sin parar, pues no les quedará tiempo para jugar y ni de despejarse un rato. 

2 ¿Tenemos que estar presentes?

 Aunque dependerá de cada niño, en principio no conviene que estemos presentes, pues entonces creamos una situa­ción muy artificial, que en nada se parece a la que el niño vive en el colegio, y que no le ayuda­rá a trasladar buenos hábitos al medio escolar. Incluso, sin pretenderlo, hay niños que están encantados teniendo a sus padres pendientes de ellos, con el tema de los deberes, por lo que, con nuestra presencia, estaremos reforzando en ellos conductas inapropiadas.

Una cosa diferente es que com­probemos lo que el niño hace; es decir, habrá niños muy res­ponsables que no necesitarán ese control, pero en otros casos los padres deberán saber qué deberes lleva el niño a casa y cuál ha sido el esfuerzo realiza­do. Con los que no son buenos estudiantes, conviene que nos pongamos de acuerdo con sus profesores para que ellos nos indiquen el grado de supervi­sión que debemos ejercer. 

3 ¿Hasta dónde es aconsejable ayudarles?

             Sólo lo haremos en la medida en que facilitamos su razona­miento y su esfuerzo personal, por lo que seremos muy pru­dentes a la hora de ayudarles. Enseñar es complejo y la mayo­ría de nosotros estamos más acostumbrados a exponer que a facilitar. Pero el niño necesi­ta que le ayudemos a facilitar sus pensamientos, su lógica, su reflexión, y esto no es fácil. Las preguntas que les hagamos nos serán de gran ayuda en estas situaciones. Las respuestas del niño nos indicarán el nivel de comprensión que alcanza en cada momento y determinarán el camino a seguir. Sobre cualquier tema que este­mos explicando le podemos preguntar: "¿Qué sabes tú de esto? ¿Cómo crees que puede solucionarse?"; si sus respuestas son negativas, del estilo "no sé nada de esto", contestaremos "¡Perfecto! Entonces piensa". Si el niño ve que no le queda más remedio que pensar y esforzarse, lo terminará hacien­do y entonces nuestra labor tendrá sentido, pues empezará a interiorizar, no a copiar, mirar o repetir. El análisis y el razonamiento de lo que hace le permitirá avanzar, relacio­nar unos conocimientos con otros. Integrar, en definitiva, todo lo que va aprendiendo.

 

4 ¿Qué rol adoptar frente al profesor?

El de respeto hacia su labor y el de colaborador en su misión. En determinadas ocasiones podemos pensar que algunos profesores "se pasan" con el tema de los deberes. En estos casos, convendrá que hablemos tranquilamente con ellos, inclu­so que les expresemos nuestras preocupaciones, pero siempre bajo el principio de que los pro­fesionales de la enseñanza son ellos, no nosotros. El niño no debe percibir discrepancias, dudas y mucho menos críticas hacia la labor del profesora­do. Nosotros elegimos el tipo de enseñanza que queremos para nuestros hijos, pero ni podemos ni debemos impo­ner un modelo educativo. La principal área de acción de los padres es el medio familiar, mientras que el de los profeso­res es el escolar. El respeto mutuo será la principal garantía de un buen entendimiento. No hay que olvidar que los pro­fesores son vitales para la educa­ción de nuestros hijos. Nuestra labor debe ser la de formar el equipo más compacto y coordi­nado posible con ellos.  

 5 ¿Cuándo puede hacer los deberes solo?

En cuanto tenga autonomía para ello. En principio, y como norma, debemos considerar que el niño tiene ya esa autono­mía, pues los deberes que le pongan a los 6 años, por ejem­plo, entendemos que son los adecuados para su edad. Si vemos que el niño responde bien, que realiza sin dificultad los deberes, que sigue un hora­rio establecido, que se esfuer­za, cuanto más tranquilo le dejemos, más estaremos favo­reciendo su desarrollo. Por el contrario, si el niño siempre plantea un problema con el tema de los deberes, no encuentra nunca el momento de sentarse o se distrae cons­tantemente, estudiaremos, siempre en coordinación con su profesorado, qué medidas resultan más adecuadas en su caso concreto, pero la solución no será estar haciendo los deberes con él. Habrá niños que necesiten una supervisión muy cercana y que, por ejemplo, cuando termine un ejercicio, convendrá que nos avise, para que veamos con él si está bien. Incluso en este caso, si el ejercicio no fuera correcto, le pediremos que se esfuerce, que piense, que analice, para que sea él quien encuentre la solución, y no hacerlo nosotros en el afán de ayudarlos. Como norma, los niños deben acostumbrarse a trabajar solos. En el colegio no pueden tener a un adulto constantemente a su lado, que les ayude a resolver sus dudas. Para que los aprendi­zajes se transfieran a otras situa­ciones, no podemos crear "ambientes artificiales" en casa, que en nada se parecen a la realidad que debe vivir, día a día, en su medio escolar.

 

6 ¿Hay que darles tareas extras?

Habitualmente no, aunque, como siempre, dependerá de cada niño en concreto y de las orientaciones que nos faciliten en su colegio. A veces, conviene ayudarle a mejorar algún área concreta y entonces los ejerci­cios complementarios serán un buen instrumento de ayuda, siempre y cuando sus profeso­res estén de acuerdo. Debemos ser conscientes de que el niño también aprende jugando, compartiendo, anali­zando las distintas situaciones y las vivencias que se suelen dar habitualmente en su entorno. Todo lo que sea estimular su inteligencia a través de su parti­cipación directa en las activida­des de la vida cotidiana, de su reflexión acerca de las circuns­tancias o eventos que le rodean, significará una gran ayuda en su proceso madurativo. Los niños necesitan pensar, reflexio­nar, analizar sus dudas, resolver sus conflictos, para profundizar en su proceso evolutivo. Hoy les damos pocas oportunidades para estimular su lógica, el lla­mado sentido común, los prin­cipios y valores que les ayudarán en las distintas etapas de su vida. 

7 ¿Cuándo añadir clases particulares?

 Sólo cuando sus profesores nos lo indiquen, o cuando veamos que los deberes constituyen un motivo de conflicto entre el niño y el medio familiar. La labor más importante de los padres es la de ser padres, nadie nos puede sustituir en esa misión. Profesores pueden ser otras personas, y no conviene que la relación padres/hijos se vea gravemente condicionada por el rendimiento que el niño alcanza en el medio escolar. Hay niños que muestran una especial dificultad para una materia concreta, y, en ocasio­nes, les vendrá muy bien una ayuda adicional, pero si el pro­blema es de rendimiento gene­ral, aquí tendremos que plante­arnos si el nivel del colegio está en consonancia con las posibi­lidades del niño. A veces, las clases particulares son un par­che que nos impiden ver un problema más profundo. En determinados casos, si el niño, a pesar de los esfuerzos, no consigue alcanzar el nivel de exigencia de su colegio, puede ser necesario plantearse un cambio de centro escolar. 

8 ¿Cómo actuar cuando está en crisis?

Cuando el niño esté muy blo­queado, será bueno que haga una pausa. Hablar de otra cosa, ponderar algún aspecto suyo en el que se sienta fuerte, hará que se relaje poco a poco, que vaya liberando tensiones, y tenga una buena actitud hacia el aprendizaje y hacia sus posi­bilidades de resolución. Es necesario darle confianza y facilitarle el que reflexione y que analice, estimulando aque­lla parte en la que más destaca. Ayudarle a que encuentre el camino, pero siempre hacien­do que sea él quien resuelva esa crisis. Lo contrario no es ayudar, es provocar mecanis­mos de copia o imitación que en nada favorecen los auténti­cos aprendizajes. Podemos ayu­darle a que piense, pero no debemos pensar por él.  

RESUMEN DEL LIBRO “LOS SECRETOS DE LOS BUENOS PADRES”

(A. y R. Davidson)

 

CAPÍTULO 1.  COMUNICARSE

 LA COMUNICACIÓN Y SUS PROBLEMAS

Escuchar, conversar, callar, estar a mano cuando es preciso, no estarlo cuando así conviene, respetar el derecho de los hijos a la intimidad y respetar el derecho a no comunicarse, éstos son los principios que debemos seguir para conseguir educar a nuestros hijos. 

La brecha en la comunicación

El control de las emociones

Las ayudas

El asedio

Las siguientes se consideran formas inútiles para cambiar la conducta:

1. Avisar. `Una vez más vas a meterte en un buen lío´

2. Interrogar. `Quiero saber dónde has estado y con quién´

3. Amenazar. `Pasarás un mes castigado en u cuarto si ese suficiente no sube a bien´

4. Juzgar. `No te apures, cuando crezcas te arreglaremos esa nariz tan feúcha´           

La aceptación de silencio

·         Reconozca el silencio como un mecanismo corriente y natural que utilizan los hijos en distintas etapas del desarrollo. A menudo tienen una necesidad imperiosa de cobijarse en su caparazón por una u otra cosa.

IDEAS PARA FACILITAR LA CONMUNICACIÓN

 Disponibilidad

            Estar disponible entraña asignar unos tiempos especiales al diálogo y no rehuir los temas espinosos.

 Tiempo para el diálogo

 Los temas espinosos

Por muy embarazoso que le resulte, debe abordar los temas peliagudos, proporcionándoles un minucioso conocimiento de las enfermedades de transmisión sexual, el embarazo, etc. Los serios conflictos a los que se enfrentan casi todos los jóvenes no pueden dejarse en manos del azar ni de los centros escolares. En definitiva, ¿a quién quiere que acuda su hijo en primera instancia si tiene un problema, a los profesores, a sus compañeros o a usted?

 TÉCNICAS  PARA ESCUCHAR Y PARA HABLAR           

PREGUNTAS TIPO TEST:

  1. Cuando escuche a su hijo, su principal objetivo debería ser:

a)      Dejar que se exprese.

b)      Comprender lo que dice entre líneas.

c)      Demandar que él le escuche a su vez.

  1. Si sus hijos se acostumbran a acudir a usted para solventar los pequeños problemas de la infancia, aprenderán:

a)      A confiar en usted.

b)      A consultarle más adelante problemas mayores.

c)      Que los adultos los vigilan.

  1. Para debatir cuestiones peliagudas la cena/almuerzo es:

a)      Mala.

b)      Ideal.

c)      Adecuada en la mayoría de los casos.

  1. A la hora de solucionar un problema, los padres debemos:

a)      Tomar siempre la decisión definitiva.

b)      Cerrar pactos o colaborar.

c)      Buscar una opinión externa.

SOLUCIÓN: 1 (b)   2 (b)   3 (a)   4 (b)

CAPÍTULO 2. FOMENTAR EL DESARROLLO INTELECTUAL

 EL PROBLEMA DEL SISTEMA DOCENTE

             Si quiere que sus hijos salgan adelante, usted -no sólo la escuela- deberá procurarles el estímulo y la orientación adecuados en un entorno intelectualmente enriquecido que premie la imaginación y el juicio crítico. Ayude a sus hijos a perfeccionar sus habilidades lingüísticas y matemáticas a partir de la más fundamental de todas las artes: la lectura.

 El razonamiento creativo y crítico

 ·         Un estudiante puede aprender a cambiar sus hábitos de lectura o de estudio. Para ello, debe proporcionarle un ambiente que sea adecuado para la creatividad, donde las ideas espontáneas estén permitidas y respaldadas.

·         Los niños aprenden a pensar productivamente en un entorno donde las nuevas ideas sean bien acogidas, no criticadas. De la misma forma, ellos deben extraer sus propias conclusiones sobre cualquier tipo de nueva información.

 ¿QUÉ ES LA INTELIGENCIA? 

El coeficiente intelectual

 ·         La inteligencia no es una puntuación de coeficiente intelectual, no se puede cuantificar mediante el uso de un simple número.

·         Observe la personalidad de su hijo y los tipos de inteligencia que manifiesta. No intervenga nunca con unos criterios preconcebidos sobre el carácter que debe tener.

·         Estimule a su hijo para que éste evolucione. Los profesores no convierten a los niños en genios, necesitan una preparación en casa.

 EL DESARROLLO DE LA INTELIGENCIA

             Una cultura limitada entraña una limitación en las oportunidades de triunfar. Ayude a su hijo a alcanzar un buen nivel de competencia intelectual a una edad temprana. La primera etapa de este proceso es la lectura.

 La lectura

 ·         Usted es un patrón de conducta, debe inculcar el hábito lector. Lea en voz alta a sus hijos pequeños y anímeles a hablar de lo que han leído (personajes, argumento, etc.).

·         Procure que su hijo le vea leyendo todo tipo de material sobre una gran diversidad de temas. Cuando lea en voz alta periódicos, revistas y novelas, el niño encontrará más atractivos unos temas que otros.

·         Fomente en sus hijos la costumbre de visitar las bibliotecas, anímeles a que se interesen por las bibliotecas de sus centros y las ferias de libros que en ellos se realizan.

·         No les premie por leer. Este error transmite el mensaje de que la lectura es una tarea forzosa. Por el contrario, permítales leer cuando hayan cumplido sus otros deberes cotidianos.

·         Cree un entorno propicio en su habitación. Por ejemplo, monte una pequeña estantería e incite a su hijo a formar su propia biblioteca.

 Las bases del aprendizaje

             La lectura en una edad temprana asienta los cimientos del crecimiento intelectual y favorece el desarrollo de una serie de cualidades esenciales: observar, comparar y contrastar ideas, clasificar la información, llegar a conclusiones inteligentes, etc.

·         No apunte las soluciones a su hijo en cuanto le vea callado, ayúdele a ser un pensador independiente.

·         No lo proteja de los fracasos. Acepte sus fallos, equivocándose adquirirá experiencia.

·         Establezca un entorno familiar que invite a aprender. Puede instalar un escritorio en su habitación para que tenga su propio espacio.

·         Puede convertir cualquier clase de excursión en una experiencia constructiva, favoreciendo las dotes de observación de su hijo. Hable de temas como los recursos naturales, la flora y fauna local, etc.

 La inteligencia lingüística

 ·         Para mejorar sus habilidades lingüísticas los niños deben practicar el uso del lenguaje. Así, pues, induzca a su hijo a hablar en voz alta y a explicar qué ve y qué piensa siempre que haga una actividad.

·         Haga preguntas que aviven la mente de su hijo y que tengan respuestas muy simples.

·         Procure que sus hijos mayores usen un lenguaje específico, que hablen con claridad. Así evitarán el “es que no sé cómo decirlo”.

 La inteligencia matemática

 ·         La inteligencia lógico-matemática es la causante del razonamiento lógico y configura la base de toda la ciencia. Es imprescindible que su hijo desarrolle este campo de su intelecto.

·         Esta inteligencia es fundamental para calcular porcentajes, vitales en la vida diaria.

·         Su hijo debe aprender a pensar matemáticamente. Puede ayudarle utilizando sus propios juguetes o comentando los marcadores de las competiciones deportivas.

 LA ESCUELA Y EL ESTUDIO

             Los padres deberían respaldar el proceso educativo:

·         Participe activamente en las asociaciones de padres. (AMPA)

·         Procure conocer a los profesores de su hijo.

·         Busque ayuda para su hijo en el instante que la precise.

·         Las actividades académicas deben ser compensadas con otro tipo de actividades que conecten con los intereses de sus hijos. (deportes, música, teatro, cine…)

·         Hable con ellos para conocer sus motivaciones y evite que malgasten el tiempo.

 PREGUNTAS TIPO TEST

1.- ¿Cuál es el requisito más importante de un temprano desarrollo intelectual?

            a) Jugar con juguetes.

            b) Tener amigos.

            c) Leer.

2.- Los niños mayores deberían utilizar:

            a) Un lenguaje amplio y generalizado.

            b) Un lenguaje específico.

            c) Menos palabras.

3.- Es aconsejable que sean los niños, no los padres, quienes hablen con los profesores de sus trabajos y exámenes: Verdadero / Falso.

                                                            SOLUCIÓN: 1 c, 2 b, 3 Falso

CAPÍTULO 3.  APLICAR UNA DISCIPLINA

             Existe un gran contraste entre la moderna disciplina y el estilo rígido y estereotipado de 1900. ¿Qué ha pasado? Para empezar, los padres se han culturizado. Hoy las personas son tratadas como tales, aunque no sean más que unos niños. Pero algunas familias han saltado al otro extremo de la escala de la disciplina y conceden demasiada libertad, demasiado dinero, demasiado de todo a sus hijos. Hay un terreno intermedio que admite una considerable libertad con unas pautas bien delimitadas y unas medidas disciplinarias con dos elementos claves: 1) el sentido de la justicia y la equidad y 2) la lógica que incluso una criatura pequeña pueda entender.

 Los motivos de los padres

 Estilos de disciplina

 Reglas y Libertad

 Las reuniones de familia

 La fijación de límites

Para imponer la razón frente a la rebelión: 1) Rechace la disciplina excesiva o innecesaria 2) Adopte medidas adecuadas a la falta cometida, bien justificadas y que vaya a aplicar 3) Asigne a las medidas un principio y un final concretos 4) Asegúrese de que las medidas llevan implícita una lección que aprender y 5) Cumpla las acciones previstas ¡Resista en sus posiciones!

 Los contratos

 ¿Castigo o consecuencias?

 El castigo corporal

 El afán de llamar la atención

La sobreprotección

 PREGUNTAS TIPO TEST:

  1. Entre los estilos autoritario y permisivo, ¿cuál es el más eficaz?

a)      El autoritario.

b)      El permisivo.

c)      Ninguno de los dos.

  1. ¿Qué es mejor cuando se infringen las normas?

a)      Dar un aviso antes de aplicar la disciplina

b)      Pasar a la acción inmediatamente.

  1. Es conveniente…

a)      Obtener el consentimiento de los hijos a sus reglas Mala.

b)      Implantar las reglas sin  tener que explicar las razones de ellas.

  1. Para que la disciplina resulte efectiva es preciso que…

a)      Sean estrictas

b)      Tengan un principio y un final concretos

c)      Los niños las comprendan perfectamente.

 

SOLUCIÓN: 1 (c)   2 (b)   3 (a)   4 (b)

 

Capítulo 4. INCULCAR LA AUTOESTIMA

 

Definición de autoestima

La autoestima es la imagen mental que las personas tienen de sí mismas, la conciencia de ego que provoca saber ser capacitado y eficiente, el sentimiento interno de 'adecuación' y competencia que yace en el fondo de la psique. 

Una autoestima precaria

 Los hijos, los padres y  en definitiva, todo el mundo necesitan la aprobación ajena.

Incluso las personas más seguras tienen dificultades para mantener una buena autoimagen sin algún tipo de ratificación. Esta necesidad de sentirse querido y admirado comienza en la infancia y queda colmada casi enteramente por las frases de ánimos de los padres.

Habida cuenta de que los niños no han tenido aún la oportunidad de desarrollar el incentivo personal y la motivación propia de la madurez, a los padres compete cubrir el hueco hasta que crezcan proporcionándoles una fuente externa de beneplácito. Esta es una de las grandes asignaturas pendientes.

Sin el refuerzo paterno el afán de superación no puede desarrollarse jamás.

Los niños que se sienten derrotados antes de empezar, en general no empiezan. Renunciar (o no iniciar) es menos doloroso que la demoledora sensación de ineptitud que desata perder.

Los niños con una baja autoestima presentan las siguientes características:

c)      Apocados o recelosos frente a nuevas actividades o personas.

d)      Dependientes de sus padres para decisiones sencillas

e)      Susceptibles a cualquier crítica

f)       Paralizados por el miedo al fracaso

g)      Abrumado por los fallos más nimios

h)      Demasiado ansiosos por destacar

i)        Necesitados de una aprobación constantes

j)        Preocupados por su imagen

Actitudes de los padres que hacen bajar la autoestima a sus hijos:

c)      Disciplina punitiva y castigo físico

d)      Evaluación crítica y juicios implacables

e)      Comparaciones desfavorables

f)       Desconfianza

g)      Falta de respeto

h)      Reproches 

Cómo forjar la autoestima

Recuerde que decir 'no' con mayor frecuencia que sí genera unos niños más felices e independientes, ya que valorarán más el sí cuando lo obtenga. 

La seguridad

Hay que trasmitirles a los hijos que deben de creer en sí mismos.

En la vida se nos va a presentar mucho obstáculos que  conseguiremos superar creyendo en nosotros mismos y utilizando la voluntad y esfuerzo.   

La autonomía

Para ayudar a su hijo a ser autónomo siga los siguientes consejos:

d)      Enseñe a su hijo a responsabilizarse de su propia felicidad.

e)      Ayude a su hijo a conseguir pequeños éxitos a la medida de sus fuerzas.

f)       Sea precavido cuando seleccione actividades para su hijo. No debe sabotear sus posibilidades de triunfar ofreciéndole tareas que excedan su nivel de aptitud.

g)      Busque indicios de interés de su hijo en actividades concreta. Si su hijo se aficiona a una actividad y adquiere una cierta maestría, su sentido de la autonomía crecerá inmensamente.

h)      Felicite a su hijo por los atributos que haya desarrollado  y rubríquelo pidiendo su parecer.

i)        Anime a sus hijos a tomar decisiones 

El coraje y la perseverancia

Einstein subrayó el valor de la perseverancia cuando dijo que no era su genialidad innata lo que le hizo prosperar sino su persistencia.

Para desarrollar la perseverancia en su hijo le aconsejamos:

d)      Recuerde a su hijo, que las cosas necesitan tiempo y dedicación: “el que quiera algo, algo le cuesta”

e)      Relate historias de personas que con su esfuerzo han logrado conseguir sus propósitos.

f)       Enseñe a su hijo a fiarse de él y a no empeñarse en tenerlo todo calculado antes de empezar. Si le inmoviliza el miedo a cometer errores, no asumirá los riesgos necesarios para avanzar en la vida.

g)      Recuerde a su hijo que lo que importa es esmerarse mucho, terminar lo que se ha empezado y aprender de los propios errores. 

El elogio

Todo el mundo necesita saber que es valorado y apreciado. Veamos ahora que se puede hacer para evitar el elogio nocivo y enseñar a su hijo a que hay cosas más importantes y valiosas que las recompensas materiales.

Las buenas recompensas

Ganar no lo es todo. Lo importante es la participación, el intento.

Enunciamos a continuación los siguientes consejos para que ayude a su hijo a valorar las verdaderas recompensas del esfuerzo personal.

  1.  Aliente a su hijo para que participe en trabajos más complejos, para los que esté capacitados.
  2. Recuerde que cuando los niños acometen trabajos en los que se sienten necesarios, la autoestima florece y las aprensiones disminuyen.

Cuestionario

1. Decir no con frecuencia traumatiza a los niños. Verdadero o falso.

2. Para mantener una buena imagen de sí mismos los hijos necesitan:

            a) Amigos       b) ratificación             c) límites

3. Proponer a los hijos novedades que aún no dominan:

a) les espanta             b)promueve la autonomía                 c)produce una regresión

 

Soluciones    

1. Falso, 2.b), 3.b)

 

CAPÍTULO 5.  ENSEÑAR VALORES

 ¿QUÉ HA SIDO DE LOS VALORES?

 Los valores que en otro tiempo formaban parte de nuestra sociedad, hoy han caído en desuso. Debemos contribuir entre todos a inculcar y transmitir esos valores a nuestros hijos ya que forman parte de la cultura de una sociedad.

 La televisión

Es en gran parte responsable de la pérdida de valores. Conforme invade nuestro tiempo de ocio insensibiliza a nuestros hijos ya que, si ven un día tras otro episodio de violencia llegará un momento en el que esa violencia no les afecte en absoluto.

 Los compañeros

 ¿QUÉ SON LOS VALORES? 

Todos ellos son divulgados a través de la familia, los aprendemos de nuestros padres.

 La enseñanza de los valores

Para enseñar valores a nuestros hijos podemos tener en cuenta las siguientes premisas:

Modelos de actuación

Tácticas de prevención

Dicen que vale más prevenir que curar. No espere a que ocurra algo para hablar con sus hijos de las consecuencias de una fechoría; corte los problemas de raíz fortaleciendo a los niños con información y actividades que promuevan la moralidad. 

LOS VALORES FUNDAMENTALES 

La valentía

La ambición

Consiste en “perseguir tenazmente un objetivo”. Las personas ambiciosas se apegan a la vida, poseen un espíritu de curiosidad y un optimismo desbordante que alimenta todas sus conquistas.

La sinceridad

Debemos enseñar todo aquello que creemos importante y sacrificar lo que no lo es. La sinceridad radica en el don de inspirar confianza y a partir de ahí, los niños aprenden a reconocer  su responsabilidad de ser honestos con los demás. 

La mentira

Recuerde que muchos niños dicen mentirijillas porque no quieren descubrir lo que ha sucedido para que no les consideren  “malos”. No castigue esas flaquezas ni acuse de embustero al niño, insista en que confiese  sus actos relatándole sus propias historias y hablándole de las veces en que tuvo fallos similares. 

La humildad

Los niños de hoy tienen demasiado: demasiado dinero, demasiadas golosinas, demasiados juguetes, etc. los estamos malcriando. Hemos de intentar que sean agradecidos y que no se sientan el centro del universo. 

La generosidad

 

CAPÍTULO 6. RESPALDAR LA ADAPTACIÓN SOCIAL

             Un niño puede ir bien académicamente, observar en casa una conducta intachable y adherirse a un estricto código moral, pero si a la hora del patio se sienta solo cada día en un rincón del instituto ¿qué calidad de vida tiene? ¿Qué siente al mirar a esos risueños compañeros que están charlando de sus cosas? Si la sociabilidad flojea, en determinados momentos de nuestras vidas podremos echar en falta ciertos recursos sobre habilidades sociales.  

            Veamos un ejemplo práctico: unos padres y unos hijos recogen sus abrigos, preparándose para abandonar la casa de una amiga después de una visita. Al llegar a la puerta, el padre le dice a su hijo de seis años: “¿Y bien, Juan, no vas a despedirte de Rocío y darle las gracias por la merienda?”. Parece lo más natural del mundo, ¿no es verdad? Es lo que hace la mayoría de los padres cuando quiere enseñar a sus hijos las normas básicas de la etiqueta. Sin embargo, eso no significa que esté bien. 

            Ahondemos más en nuestro ejemplo. Hay cuatro cosas mal hechas: 

1.      Que el padre llame la atención a su hijo delante de otras personas.

2.      Que lo haga antes de que el niño haya cometido alguna incorrección.

3.      Que dé por sentada la incapacidad del niño.

4.      Que olvide su arma educativa fundamental: ser un modelo de conducta. ¡Le dice a su hijo que se despida de la anfitriona sin haberlo hecho él primero! Si el niño buscaba en su padre las claves del buen comportamiento social, desde luego no las ha encontrado.

            Como en tantos otros factores vitales de la educación que hemos tratado hasta ahora, los niños aprenden a actuar con propiedad observando a sus padres, hermanos, amigos y extraños en distintos contextos. Según los autores del libro, para mejorar la adaptación social es recomendable hacer participar a su hijo en actividades extraescolares, las cuales fomentan el acercamiento a otros niños y a los adultos. Actividades deportivas y/o musicales son una buena alternativa que aquí en Alhaurín tenemos una gran variedad de posibilidades. 

La adolescencia y la presión de los amigos. 

Los chicos que no pueden hacer frente a las presiones de la adolescencia son casi siempre los que se han educado en un ambiente autoritario o bien muy permisivo, puesto que los dos dejan a los niños mal equipados para formar sus propias identidades. En el caso de los padres autoritarios, sus hijos al entrar en la adolescencia están anulados y no saben valerse por sí solos, lo que les impulsa a refugiarse en sus iguales. Des mismo modo, los hijos de las familias permisivas son más vulnerables a las presiones de los amigos porque sus padres no le han enseñado un poco de autodisciplina y autonomía personal. En ambos casos, los chicos buscan en sus compañeros la orientación que nunca tuvieron en casa. En el punto intermedio están los adolescentes que tendrían tres características principales:

  1. Han aprendido a ser amigables con todo el mundo, al margen del grupo al que pertenezcan.
  2. Tienen confianza en sí mismos y no necesitan llamar la atención de sus amigos o caer en gracia porque ellos están a gusto con sí mismos.
  3. Poseen el don de responder a las necesidades de sus compañeros, de modo que su presencia es atractiva y deseable, pero sin sobrepasar los límites de lo razonable.

Las amistades negativas. 

Por supuesto, debe permitir que su hijo escoja a sus propios amigos, pero como padre tiene la responsabilidad de constatar que la selección le es provechosa.  

Las drogas. 

Enseñe a su hijo a usar la muy divulgativa frase ”No”. Quizá no sea tan sencillo para algunos chicos, pero constituye un buen punto de partida. Un padre le hizo el siguiente comentario a su hijo:

“Si los amigos lo son de verdad, ¿no van a aceptar tu decisión de abstenerte si eso es lo que quieres? ¿Acaso los auténticos amigos no desean lo mejor para el otro? ¿Qué merece más admiración, claudicar ante su insistencia y envenenarte el cuerpo con drogas o mantener firmemente tus criterios? ¿Qué demuestra más personalidad?”

            Hable de drogas franca y repetidamente. Recoja artículos acerca de personas que se engancharon a las droga y perdieron negocios, su familia o su salud.

            Ayude a su hijo a prescindir del mito de que “todo el mundo lo hace”. Recuérdele que no es el único chico de quince años a quien quieren tentar con las drogas, una tentación a la que decididamente no merece la pena ceder.
 

INFORMACIÓN DE INTERÉS DE LA DIRECCIÓN DEL CENTRO 

Las familias pueden y deben mantener entrevistas con los tutores de su hijo/a cada cierto tiempo, es recomendable tener al menos una al trimestre. El procedimiento para pedir cita al tutor puede ser a través de la agenda que tienen los alumnos (en las páginas que existen de comunicación de los padres con el profesorado), indicándoles a su hijo que le pida cita al tutor verbalmente o llamando por teléfono al centro (952.49.17.67). Cada tutor tiene un horario de atención a padres diferente por las mañanas, en caso de no poder asistir los padres por la mañana se podrían poner de acuerdo con el tutor para tener la entrevista por la tarde en un horario acordado.

Con respecto a la convivencia en el centro, en el caso de que un alumno tenga un comportamiento contrario a las normas de convivencia del centro, el centro dispone de las siguientes medidas disciplinarias:

·         En el parte semanal de asistencia del alumnado, existe un cuadrante donde se anota las posibles incidencias que se puedan producir en clase. Dichas incidencias las registrará cada tutor al finalizar la semana. Si un mismo alumno ha tenido más de 3 incidencias en una semana, se informará a las familias telefónicamente o se podría poner una amonestación por reiteración de conductas contrarias a las normas de convivencia del centro.

·         Los tutores pueden poner una amonestación escrita a un alumno cuando tenga un comportamiento contrario a las normas de convivencia, en cuyo caso, se enviará a las familias por correo. Cada amonestación que reciban las familias indicará lo que ha ocurrido, así como la posibilidad de aclarar lo sucedido con el profesorado directamente relacionado con los hechos.

·         Cuando un alumno tenga 4 amonestaciones acumuladas y Jefatura de Estudios lo estime adecuado, el alumnado podrá ser sancionado con la suspensión del derecho de asistencia a clase por el periodo de cinco días, en horario de 10:30 a 15:00 horas. De esta forma el alumnado asistirá a sus clases normales las dos primeras horas de la mañana y el resto será atendido por el profesorado de guardia que esté asignado al Aula de Convivencia, donde el alumnado tendrá que realizar diversas tareas formativas según están contempladas en el Plan de Convivencia del centro.

·         Cuando la gravedad o la acumulación de las amonestaciones sean de mayor importancia, el director del centro podrá expulsar al alumnado del centro por un periodo comprendido entre 1 y 29 días, para lo cual el centro remitirá un escrito a las familias indicando los motivos y los días de expulsión. Durante el tiempo que el alumno sea expulsado del centro deberá realizar unas tareas formativas que se las dará su tutor. En caso de que el alumno cuando vuelva de la expulsión no traiga las actividades hechas, se le podrá expulsar de nuevo por un periodo inferior a la primera expulsión por incumplimiento de la corrección impuesta.

·         Sobre todos los procedimientos que se han indicado anteriormente, las familias pueden ofrecer propuestas a la dirección del centro a través del AMPA o a través de los representantes que formen parte del Consejo Escolar del centro.